viernes, 29 de septiembre de 2017

Increíble: El PRI Vallarta ya Tiene Esperanzas 2018

EL V PODER 
POR RODRIGO AGUILERA MORALES 


Increíble: El PRI
Vallarta ya Tiene
Esperanzas 2018




El factor suerte en la política es algo que no debe dejarse de lado nunca. Y es esa variable la que tiene al PRI Vallarta sorprendido, como sorprendida está la ciudadanía ante los actuales acontecimientos.
Hace, por fijar una fecha, seis meses (a pesar de que en este espacio ya se había escrito mucho sobre la polarización entre Arturo Dávalos-Ramón Guerrero/Luis Munguía) la posibilidad de que emecé perdiera la alcaldía vallartense parecía totalmente remota.
Tampoco había acontecido el fenómeno Bahía de Banderas en el que la clase política local al unificarse desde distintos partidos lograba derrotar a un proyecto de Gubernatura impositivo y antidemocrático.
Si bien aquí en Jalisco estamos lejos de la violencia con que Roberto Sandoval y su Fiscal trataron de someter a las fuerzas políticas de Bahía de Banderas en pos de un proyecto político-criminal, sí se vive la antidemocracia de un partido en el que solo existe la voluntad de un sujeto: Enrique Alfaro.
Ya he dedicado muchas líneas (no de coca Gustalco, tranquilo) a las estupideces y desvaríos totalitaristas de Alfaro. Mentiras, traiciones y componendas que tienen a sus correligionarios locales confrontados.
Al carecer Movimiento Ciudadano de una estructura real, lo que determine el Pelón es lo que se hará en un membrete que difícilmente subsistirá más allá del 2018 si sigue a expensas de las decisiones de un Alfaro que hace mucho que dejó de entender razones para sentirse un iluminado más de la política al estilo de Andrés Manuel López Obrador.
Ese caudillismo que vive emecé es precisamente lo que le da vida al PRI, al menos en esta región.
No es lejana, ya se vivió, repito en Bahía de Banderas, la rebelión de las fuerzas cercanas al alcalde ante la imposición de un candidato que no reconocieron.


¿Bahía de Banderas
Premonitorio Para la
Sucesión en Vallarta?


Bahía de Banderas 2017, la dirigencia estatal de un partido antidemocrático está en manos de una camarilla de ojetes. Tiene un dirigente municipal que es un estúpido lleno de carencias que solamente quiere que su partido gane para pescarse de la ubre presupuestal.
A pesar de que tiene derecho a ser el primer alcalde en reelegirse en la historia de su municipio su partido le niega el derecho a hacerlo, lo bloquea e incluso lo amenaza.
Más aún, un tirano trata de imponer a su candidato a ese Presidente Municipal que buscaba reelegirse.
¿Qué pasó? La estructura leal al Presidente Municipal rompe con el partido y se va a ayudar a quien les ofrece una mejor alternativa.
El resultado de la elección es claro: La clase política local se impone a las decisiones de cúpula y el proyecto autoritario cae.
¿Les parece familiar? Más o menos es lo que está pasando en Vallarta.
Esa situación, ilustrada con una fotografía en la que aparecen el Presidente Municipal Arturo Dávalos, su ex adversario en 2015 Andrés González Palomera y el probable candidato del PRI 2018 César Abarca configuran una posibilidad que, repito, el tricolor no tenía hace seis meses.
Lo peor para los naranjas es que esa misma situación (la rutpura y que la estructura se vaya a apoyar a otro candidato) se configura si la nominación a la alcaldía no recae en Ramón Guerrero "Mochilas".
Alfaro no puede tener garantías de que los Davalistas o los Mochilistas-Munguíistas vayan a jugársela con quien su dedo designe, menos que vayan a hacer campaña por él.
La situación naranja está de lo más complicada gracias a la incompetencia de Alfaro como líder político. Y, los lectores mismos me lo comentan cada vez, esta situación favorece al PRI que estaba muerto hace seis meses y ahora tiene una esperanza de poder ganar la alcaldía en 2018.



Serán "Nueve Años"
o Será el "Vallarta
Siempre Vota al Revés"

Ayer en conversación con el Maestro Israel Enciso me recordaba que en la elección que sigue se pondrán a prueba dos de las constantes de los últimos tiempos en Vallarta:
Una que los partidos que han ocupado la Presidencia Municipal de la ciudad logran hilar tres trienios.
Fueron tres del PAN (González Corona 1994-1997, David Cuevas 1997-2000 y Ruiz Higuera/Nacho Guzmán 2000-2003) siguieron tres gobiernos del PRI (González Villaseñor 2003-2006, Bravo Carbajal 2006-2009 y Salvador González Reséndiz 2009-2012) ahora se podría dar un tercer trienio con MC en la alcaldía o, dar paso a la otra constante de la política en Vallarta.
Vallarta vota contra el Gobernador. Se dio en los tiempos del PAN, cuando en el apogeo de los mandatos azules en el Ejecutivo Estatal los tricolores vallartenses ganaron sus tres últimas alcaldías. Se dio también tras la alternancia, con el retorno del PRI a Casa Jalisco, los vallartenses votaron en 2012 y 2015 a Gobiernos emanados de la escisión del PAN que fortaleció a MC. Ahora que se llega una nueva elección de Gobernador (y parece que el PRI podría perderla) también, como se expuso líneas arriba, Vallarta podría tener un gobierno emanado de un instituto distinto al del Gobernador. Habrá que esperar a la elección del primero de julio de 2018 para ver qué escenario se configura.


Ponen en su Lugar
al "Independiente"
Kumamoto


En 2018 los partidos recibirán 12 mil millones de pesos, incluyendo su financiamiento federal y estatal, y el gasto operativo del INE y el TEPJF juntos rebasará 22 mil millones de pesos.

Quienes pagamos impuestos no tenemos por qué mantener a tantos burócratas inútiles y dirigentes corruptos. Sin embargo, el remedio Kumamoto es peor que la enfermedad.
La reforma, ya aprobada por el Congreso de Jalisco y avalada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, modifica la fórmula para calcular el monto de financiamiento público para los partidos en el estado. A partir de 2019 la bolsa total, antes de su reparto a cada uno de los partidos, no se calculará en función de la cantidad de votantes inscritos en el padrón electoral sino de acuerdo con la cantidad de votos válidos emitidos en la urna en la elección inmediatamente anterior.
Kumamoto alega que esta reforma ayudará a renovar el sistema político y a acercar a los partidos con la ciudadanía. Pero en realidad ocurrirá exactamente lo contrario.
Primero, la nueva ley incentiva la abstención. Con el fin de “castigar a los partidos” y desde un punto de vista engañoso de “todos son iguales”, los ciudadanos más conscientes ahora cuentan con el pretexto perfecto para justificar la irresponsabilidad ciudadana de quedarse en casa el día de las elecciones.
Mientras, seguirán operando las mismas redes clientelares y delincuenciales de compra, coacción y acarreo del voto de siempre. El resultado será un debilitamiento de la votación para los candidatos ciudadanos e independientes, ya que los medios del régimen se encargarán de “demostrar” que son “iguales” a los demás, y el fortalecimiento de la presencia electoral de los partidos más retrógradas, como el PRI, PAN, PRD y MC, que tienen garantizados siempre sus ejércitos de votantes.
Segundo, la reducción en el financiamiento público favorecerá directamente a los partidos más corruptos. Los partidos del mal llamado Pacto por México no sufrirán mayores consecuencias porque ya reciben ilegalmente una gran parte de su financiamiento del sector privado, o incluso del crimen organizado. Estos institutos políticos compensarán fácilmente la pérdida de recursos públicos con una mayor recaudación entre sus poderosos socios, estableciendo así compromisos aún más profundos de corrupción e impunidad hacia el futuro.
En contraste, la reducción en el financiamiento público afectará gravemente a los partidos cercanos a los ciudadanos de carne y hueso. Por muchas rifas y colectas que se organicen, las pequeñas donaciones individuales jamás alcanzarán para financiar una campaña electoral exitosa en las condiciones actuales.
Nuestro pueblo está demasiado empobrecido y los gastos electorales demasiado elevados. El resultado será la muerte lenta de cualquier esfuerzo político que se propone defender los intereses de quienes no tienen suficientes recursos para comer y mucho menos para donar a un partido político.
El surgimiento de nuevos candidatos supuestamente “independientes” no resolverá el problema, sino que lo agravará. Para poder competir en el contexto actual de fraude estructural, estos candidatos también tendrán que recaudar grandes cantidades de dinero y establecer contactos de alto nivel para tener posibilidades de acceder al poder. De hecho, la presión financiera y política sobre los “independientes” será aún mayor que sobre los partidos, ya que por definición no cuentan con una estructura organizativa que los respalde ni un emblema ya conocido por la población.
Es precisamente por ello que “independientes”, como Jaime Rodríguez o Juan Bueno Torio, muchas veces resultan en realidad más dependientes de los poderosos que los ciudadanos de carne y hueso –como Guillermo Santiago o Araceli Damián– que logran postularse por medio de partidos, como Morena. Los vínculos de Kumamoto con grupos de poder en Jalisco, por ejemplo, lo acercan más a los primeros que a los segundos.
El verdadero remedio al problema del derroche electoral sería una reducción directa al financiamiento público, sin la perversa vinculación con la tasa de participación electoral. Pero esta reforma no funcionará si no viene acompañada también de una correspondiente reducción en los gastos en materia electoral, una prohibición absoluta de recibir cualquier financiamiento privado y una plena ciudadanización de las autoridades electorales.
En otras palabras, hay que establecer un verdadero sistema democrático en que la difusión de los mensajes y las propuestas de los candidatos no tengan ninguna relación con el tamaño de sus carteras y donde los ciudadanos puedan emitir sus sufragios de manera libre y secreta.
También habría que incentivar, en lugar de desalentar, el voto. En México el voto ya es técnicamente obligatorio y también existen sanciones para quienes se abstienen, de acuerdo con los artículos 36 y 38 de la Constitución. Sin embargo, ninguna autoridad se ha atrevido a hacer válida esta disposición por miedo a generar la ira de los partidos del régimen.
Habría que seguir el ejemplo de países como Argentina, Brasil, Ecuador, Perú y Uruguay, donde hay verdaderas sanciones para quienes incumplen con su responsabilidad de participar en la decisión sobre quiénes serán sus futuros gobernantes. Ello garantiza una alta participación ciudadana y reduce el impacto de las redes clientelares y la compra del voto.

CONTACTO: Twitter @RODRIGOAGUILERA Whatsapp: 5548994282 FACE: https://www.facebook.com/ELCUARTOPODER web http://elcu4rtopod3r.blogspot.mx

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